Un   día   como hoy, 11 Julio del 2012, ya   hace 12  años  falleció en Santo Domingo  Don Pedro  Mir, poeta  nacional dominicano,      por tal motivo recibí de mi sobrino Francisco Polo,   un poema escrito en razón de su partida  en el 2000  por  un  gran dominicano que  entre sus actividades   también es poeta,   lo tituló   ”  Canto a Pedro Mir ”   ,  lo publico aquí para compartirlo con ustedes  y para conservarlo entre las  cosas   muy  importantes para  mí.  Su autor se llama  Lewis  Pérez  a  quien agradezco su deferencia por el  poeta que con ese trabajo de tanta profundidad  y sentimiento hace que a travez de sus letras   me  hace admirador de su   trabajo,   gracias   a mi sobrino, el hijo de Chichí, por  ese   regalo  tan importante.

                                                                                                    CANTO A PEDRO MIR

 

  1. Sé que aquellos que se fueron aún añoran el regreso,
    Sé que aquellos que siempre hemos estado
    ¡Nunca nos marcharemos!
    Porque el vivir lejos de la patria
    Es sed que perdura en la garganta,
    Es hambre que siempre lleva el cuerpo. He visto a muchos partir con lágrimas en el rostro
    Y los he visto volver con un rostro nuevo,
    No por el dinero en los bolsillos,
    Ni el traje de oropeles que les cubre el cuerpo;
    Si no por la dicha de respirar el fresco aire
    De la patria en las mañanas de invierno. Así te veo partir esta mañana ¡Oh Pedro!
    Y siento como si tu canto repicara en mis adentros;
    Sé que te vas no por buscar oro en otras playas,
    Sé que la fama no fue el norte de tu verbo,
    La pluma de sangre que escribió en el hierro
    Mató al rey bizarro no al pobre de tu pueblo. Así te veo partir esta mañana ¡Oh Pedro!
    !Te veo resplandecer como un ángel en el cielo!
    ¿Y no entiendo por qué el buey sigue arrastrando la carreta?
    ¿Por qué allá, en el batey, el ingenio está moliendo?
    ¿Por qué faltan hombres para tanta tierra?
    ¿Por qué la vida un milagro sigue siendo?

    Te veo partir esta mañana ¡Oh Pedro!
    Llevándote en el silencio la patria prometida,
    Cuyo camino se pierde en el rastro goteante de un mapa
    Que se extiende en un dolor infinito,
    En una mancha de sangre que sigue nutriendo
    Al tirano opresor que nunca cambia, que nunca olvida.

    Quiero que al regresar mis palabras sean las tuyas
    Y que el sueño de libertad sin límites no sea solo tuyo y mío,
    Sino que se abra en cada puerta de cada corazón
    Y cada puño se cierre, no para arrancar una vida,
    Si no para esgrimir la espada del perdón
    Y que yo sea tú, y tu seas yo, y cada cual con nosotros.

    Y que no me importe nada, solo enseñar lo que tu me entregaste
    Con la única remuneración del deber cumplido;
    Del sacar una vida de la tumba de la ignorancia
    Y que cada uno lo entregue a su prójimo
    Que la cosecha del fruto se reparta en partes iguales
    En una fiesta donde estemos todos por igual felices

    Lejos del estiércol de la hipocresía y la falacia
    Que nos engaña estación tras estación,
    En un reparto de esclavas almas ignorantes
    Que vuelan al infierno de su propia ignominia.

    Por eso ya no quiero más palabras ¡Oh Pedro!
    Porque te veo partir esta clara mañana
    ¡Y te veo resplandecer como un ángel en el cielo!
    ¿Y aún no entiendo por qué el buey sigue arrastrando la carreta?
    ¿Por qué allá, en el batey, el ingenio está moliendo?
    ¿Por qué faltan hombres para tanta tierra?
    ¿Por qué la vida un milagro sigue siendo?Ver más


    LEWIS PÉREZ