Siempre es difícil hablar de la partida y más cuando se quiere a alguien de verdad. Nuestro Hugo, nuestro querido y amado Hugo Fernando Mir Ramírez ha partido rumbo a la eternidad. Un lugar vacío quedó aquí, en la Tierra, y un lugar importante está él ocupando en el más allá. Su mirada infinita, su sonrisa tierna, su hablar pausado y su prosa exquisita ya no están, pero todo su escrito y más, seguirá por siempre en nosotros que no lo olvidaremos, porque él está en cada cosa que miremos, cada trinar de pájaros que escuchemos, cada son que suene en la radio, cada titular de un periódico. Él todo lo comentaba y no bien se inspiraba, lo escribía en ésta, su página, La Cuna Cerrada, que creó con tanto amor inspirado en el poema que su padre, el Poeta Pedro Mir, le escribiera cuando él todavía no había nacido.

De Dominicana a Uruguay vino por amor, por amor cultivó amistades, escribió cuentos, ganó concursos, concurrió a talleres literarios, realizó cursos de informática y de facilitador de informática para adultos. Siempre iba a más sin saber que por dentro su cuerpo no le acompañaba en su mismo ritmo y que de a poco lo fue diezmando, pero él luchó hasta el último momento y cuando se sintió seguro, rodeado del amor de sus seres más queridos,pasó de un sueño a la eternidad, sin borrar su sonrisa de sus labios.

Cada 1 de marzo, será un día de recordación, de lectura, de mirar a nuestro alrededor para encontrarlo entre nuestras cosas, porque Hugo era así, sencillo pero elocuente, sincero pero calmo, y siempre estaba ahí, para tenderte su mano. Lo extrañaremos, ya lo extrañamos y el dolor no será menos por cada día que pase, pero nos has enseñado tanto, que sin querer, tanto amor que nos diste se convierte en el manto perfecto para mitigar el dolor.

Muchas cosas quedaron pendientes; un viaje a Dominicana, su tierra natal y amada, una novela, editar un libro,pero otras se cumplieron, como cultivar unos pequeños naranjos en el balcón de su apartamento y que hoy ya están en tierra firme y por siempre serán los naranjos de don Hugo. Con esfuerzo y sin intentar imitarlo, porque sería imposible, seguiremos escribiendo en este rincón literario en honor a su rica vida, porque él se merece esto y mucho más.