Al final, lo que importa

no son los años de vida.

sino la vida de los años,

ABRAHAM LINCOLN

    San Pedro de Macorís es una ciudad  situada al éste de mi país, a  solo 65  kilómetros  de la capital,   llamada la “Sultana del Este “  por  ser la primera de esa  zona y que por mucho tiempo fue el principal centro comercial  por su puerto  y la poderosa influencia  de los ingenios azucareros  existentes, que le inyectaban  ese sabor cosmopolita  que hasta hoy  se siente y que es orgullo del macorisano.

   Como está  al sur-éste  de la isla  tiene el privilegio de contar a su alrededor de hermosas playas  con el mar Caribe a sus pies, y que en la actualidad se han construido hoteles que   constituyen un polo turístico  importante, donde  nos visitan muchas personas de  Europa y de América en viajes de placer,  que reciben todo el calor humano y lo mejor de las atenciones que se pueden ofrecer a los  visitantes.

     Pero Macorís ofrece mucho  más,  desde que entras a la ciudad  recibes el primer  encuentro con su prosapia,  en la rotonda  del puente  sobre el rio Higuamo  te  saludan majestuosamente  los símbolos del pueblo, representados  por esculturas metálicas de sus enseñas: un ingente  cangrejo  junto a una locomotora y la figura de un jugador de beisbol, en honor  a los que han triunfado en ese deporte  y que han llevado el nombre de la ciudad a todo  el orbe, entre  ellos Ricardo Carty y el inmortal  bambino del caribe Sammy Sosa entre otros.

     Al recorrer las calles encuentras la más gráfica  evolución  urbanística de una ciudad, desde el estilo victoriano, clásico o el georgiano donde se nota la participación de Don Goyito Velásquez, el mayor responsable  de ese  toque interesante del  desarrollo urbanístico de San Pedro     En el mismo centro del pueblo está el parque, rodeado del  verdor  de la  naturaleza, que con sus paseos invitan  al descanso, a la conversación  placentera porque te  encuentras con contertulios que la hacen elevada, y en  su glorieta suele participar la banda de música  del ayuntamiento ejecutando  piezas clásicas y populares para contribuir a la cultura del pueblo y deleite de sus invitados, en ocasiones   y sorpresivamente  participan grupos folklóricos de Los Guloyas, patrimonio de la humanidad, con su colorido y gracia alegórica que es todo una historia.

    Pasear por  su  avenida, la rambla del mar Caribe, es parte obligatoria del recorrido, el llamado Malecón es el encuentro con la juventud que cada noche  se convierte en un hervidero  de salud, aglomeramiento  de personas que danzan al sonido de la música, con su diversidad de negocios y  sus luces titiritantes emocionan, es que  el sabor a  salitre se mezcla con  la gracia de un pueblo  que crece al máximo de su potencialidad,  vibra a tono de la vida.

Macorís cuenta entre sus  activos mas apreciables con “La Universidad Central del Este  – UCE  “, una institución académica  de prestigio internacional  reconocido, su “campus “  es el principal pulmón ambiental  y un verdadero receptáculo  de la naturaleza,  donde se encuentran la  mayoría de los árboles propios del país  y que sirve como un parque  de reservas, mantenido con un excelente programa  de conservación, que  rodean los edificios de la rectoría, su majestuosa biblioteca  y su complejo deportivo, verdaderas obras de arquitectura, pero mucho más, aporta al país y al mundo profesionales de alta calidad académica,  que han triunfado  avalados por los conocimientos recibidos en el desarrollo de sus pensa,   su presencia en todos  los  continentes  en notoria, desde los EEUU, Inglaterra, España  entre  otros, se encuentran  con facilidad personalidades  egresadas de la  escuela de medicina de esa institución que han sabido ganarse un lugar en esos países por su calidad de egresados  de  la UCE, por  eso se encuentran muchos estudiantes extranjeros  en Macorís del mar, aprovechando las facilidades y la  calidad docente de la institución superior académica que la hacen suya.

     La UCE fue  fundada por Don José Hazím Azar, un destacado munícipe  que con su genialidad le dio a  la  ciudad  sus  notables aportes.   De  Don  José se ha  escrito mucho y su obra está presente para recordarlo siempre, pero su gran tesoro:   su filantropía y su enorme  corazón en favor de sus semejantes, y que  hoy lo refrenda su hijo, hoy rector de esa  casa de estudio, que heredó  las condiciones  de su padre a quién con  esa  actitud le hace el más merecido  homenaje que nosotros aplaudimos y reverenciamos..

    A  ellos, Don Goyito Velásquez y  Don José Hazim,  dos grandes instituciones petromacorisanas  inolvidables en el corazón del pueblo, se les recordará siempre porque sus vidas están marcadas en la historia de los corazones de quienes los conocimos y de las generaciones por venir, sus obras en favor  de la humanidad están presentes y ya son inmortales, y nosotros lo tenemos presente por siempre. a  ellos, nuestro más grande respeto, y nuestro amor.

     Creo firmemente que Macorís del mar,  la de los bellos atardeceres, tierra de poetas y peloteros, de los cangrejos y guavavery es un polo turístico por excelencia y un lugar digno de que los dominicanos la conozcan y  para ustedes, una invitación especial