Por el morrón amarillo y el tomate verde recordamos con frecuencia la ensalada de pollo que Sandra preparaba en Jarabacoa,  que constituía un manjar apreciado por su exquisito sabor y también por su colorido que le daba a nuestra mesa,  aportándole esa belleza que le hizo famosa. También extraño mucho el limoncillo y el jobo que conseguia en la calle EL CONDE cuando salía de compras a esa importante vía de Santo Domingo, en la zona colonial, que yo llevaba a Villa Duarte para degustar con delicia.

Para compensar esos recuerdos, los he sustituido aquí en Montevideo con la ayuda y habilidad de Sandra por otros iguales de exquisito sabor,  como el zapallito que me resulta una exquisitez, o las ciruelas, uvas y duraznos que no faltan en la mesa  y que en mi país son exóticas.

Pero la sustitución es solo en el orden físico, porque quedan las nostalgias que se presentan con alguna frecuencia, porque ellos con otros  en todos los órdenes forman el baúl de los recuerdos que constituye nuestra personalidad, tan grande como el inmenso amor por mi patria que me obliga a amar a éste país con la misma fuerza.

Me enseñaron manejar mi nostalgia de una manera efectiva: cambiar la tristeza por alegría mediante una técnica que  apliqué y que a ellos  le resulta infalible y beneficiosa en todos los niveles de la vida. Una terapia que todo el pueblo la practica cada año con unos resultados asombrosos.

El 24 de Agosto de cada año  reúnen sus nostalgias y las llevan a un determinado lugar de los tantos preparados para estos fines en las ciudades, para dejarlas o trocarlas por felicidad, es todo un proceso digno de imitarse pues es solo  pasar la noche con picaderas, vino, wisky y mucha música del recuerdo, y bailar sin descanso, no importa si lo haces bien o mal, el asunto es bailar como sea, nadie te chequea tu estilo. Bailas desde cumbias, salsas, tangos, rock, twist y todo cuanto se le ocurra al disck jockey. Generalmente es música popular vieja  que trae muy buenos recuerdos, desde Palito Ortega, Elvis Presley, Sandro de América, Leonardo Fabio y algunas más que fueron muy populares en la época. Para mí fue muy emocionante escuchar y bailar al compás de  la música de Juan Luís Guerra, que fue un regalo muy especial para mí que como dominicano su música  significó una nostalgia de mi país.

Esa actividad, practicada en todo  uruguay  surgió de una manera espontánea, Fue un disck jockey que se le ocurrió celebrar el éxito de un programa ofreciendo a sus oyentes una fiesta con música vieja, y que la nombró ¨ la noche de la nostalgia ¨ y escogió para la actividad un día antes de la independencia  para que aprovechar el dia  festivo por la fecha patria.  Fue en el año de 1977 cuando el disck jockey Pablo Lecueder ofreció la fiesta a sus oyentes, y ese  se consagró como una fiesta nacional  y decidió celebrarla cada año con una pomposidad y con una participación masiva  que se desplaza a todos los lugares bailables que se preparan especialmente para dejar las nostalgias en ellos. Nosotros fuimos a ¨ La casa de Asturias  ¨ en la avenida Suárez de Montevideo y pasamos una noche fabulosa con un excelente conjunto musical.

La ¨ Noche de la nostalgia “ es creación y propiedad del pueblo uruguayo que interpreta a cabalidad la idea y propósito de la misma, pero me parece que bien vale la pena que los países vecinos y hermanos puedan acogerla y practicarla pues lo bueno vale la pena imitar y los beneficios espirituales que aporta a la ciudadanía son muy positivos.

Yo estaré presente cada 24 de Agosto en algún lugar de Montevideo con todas mis nostalgias sobre el hombro ¡a dejarlas allá, con mucho baile ¡Porque, hasta tangos bailo ¡!!!! ¿Me acompañas?