lapicera parkerEncontré tu lapicera de tinta en el cajón del escritorio. Recuerdo que querías tener una y la buscaste por mucho tiempo hasta que un día decidiste comprarla. Se también del sacrificio económico pero también se del placer que sentías al deslizar la pluma sobre el blanco papel y plasmar en él hermosas vivencias que nos hacían estremecer.

La tomé con mucho cuidado, saqué el cartucho y lo llené de tinta. Me reía por mi torpeza, recordando con qué delicadeza y soltura tu lo hacías.

Garabateé unas letras para que la pluma volviera a revivir después de un tiempo. Mi prosa no es tan bonita como la tuya, lejos de mi está emularte. ¡Imposible! Eres único, serás único e inimitable. Tan sólo garabateo en un papel palabras para recordarte.

Sandra Arévalo